Aprendamos a querer como no nos contaron.


San Valentín, ese día tan querido y a la vez tan odiado...
Soy de las personas que siempre ha pensado que hay que quererse bien, mucho y muy bonito todos los días no sólo uno en particular, porque al fin y al cabo es el día a día lo que vivimos y nos hace felices.
Desde pequeños nos acostumbramos a pensar que el amor es sufrimiento, es dolor, son lágrimas, son celos, es jugar a no decir lo que sientes de manera clara no vaya a ser que nos hagan daño, es miedo, que no hay una historia bonita de amor sin que contenga todos esos sentimientos...
Pues os diré una cosa, eso es la mentira más grande que existe.
Quien te ama intentará no hacerte sufrir dentro de lo que esté en su mano, te hará reírte hasta que acabes con agujetas en la tripa y se escape una pequeña lagrimilla del ojo, te cuidará siempre que pueda, dirá lo que siente sin ningún miedo, porque si amas es teniendo un gran respeto de por medio, confiando en esa persona, y el miedo no tiene cabida en algo así (y si lo tiene, te obligas a dejarlo de lado), porque así es como las personas se entienden e intentan comprender, hablando juntas,sintiendo juntas, dialogando juntas...porque al fin y al cabo, es amor no es ninguna lucha de a ver quien quiere más y mejor, amar es ser un equipo, 
Es disfrutar de cualquier insignificante detalle de tu día, de una manera mucho más especial.
Pero no esperéis a nadie para empezar a descubrir lo que es amar de verdad, empezad por vosotros mismos, no sabéis la falta que nos hace en muchas ocasiones el querernos un poquito más, el mimarnos, el reírnos de nosotros, cuidarnos, respetarnos, abandonar el miedo, escucharnos y hacernos caso más veces, 
Aprended a quereros mucho más y mejor, es el primer paso de toda esta historia, porque sólo entonces podréis llegar a amar de esa forma tan sana que todos nos merecemos.

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